domingo, 25 de septiembre de 2011

¿Qué es la vida para mí? Para mí la vida eres tú.

No podría vivir sin ti ni un solo segundo, mira que te quiero... sí de aquí al infinito, y si con eso te parece poco cuenta las estrellas, como hice yo ayer, aprovechando ocasiones: salir a un cuarto piso, una terraza, a 62 km de ti, contando estrellas, que brillaban como nunca.
Cuando mis días luzcan tristes, abrázame y no me dejes ir, jamás. Esto será viceversa, está claro, que cada te quiero será demostrado, que yo nunca jamás de los jamases te fallaré, no son palabras son hechos.
Si tú también lo sientes, y a ti también te apetece, no lo pienses, vámonos ya somo dos. ¿Por qué no me das la mano? Nos cogemos este barco y celebramos con un beso que hoy es hoy. Que todo estará cerca si cerca estamos los dos.
El tiro más preciso de mi vida, fue a escogerte a ti, que cuando estamos cerca para mí el mundo no existe tan solo tú y yo, y no hay más, que tu sonrisa es mi sonrisa, que si tú eres feliz yo lo soy.
¿Sabes lo que significa SIEMPRE? SIEMPRE es un sí que no acaba nunca, por eso yo te doy mi sí, mi siempre.
Y muero cada hora, que se escapa sin saber de ti.
Por último, y no menos importante. ¡TE QUIERO! ¡TE QUIERO! ¡TE QUIERO! ¡TE QUIERO! Te lo diría millones de veces, y no me cansaría, ¡TE QUIERO MUCHÍSIMO, INFINITO!


viernes, 23 de septiembre de 2011

Llévame a París contigo, bueno a más sitios, uno no es suficiente.


Me gustaría ir a París, mientras me subo a la Torre Eiffel y veo toda Francia.
¿Después? A Italia, donde me haré la típica foto en la que yo, con toda mi fuerza y valentía, sujetaré la Torre de Pisa para que no se caiga.
¿Luego? A Londres, donde intentaré hacer reír a los guardias de seguridad con mis caras más extrañas y mis chistes malos.
¿Siguiente? A Las Vegas, donde me gastaré la hostia de dinero en el casino para no ganar ni un chavo, pero podré decir: ¡Viva Las Vegas, baby!
¿Aún más? Pues me iré a Nueva York, y si, me subiré a la Estatua de la Libertad, y veré como todo Manhattan amanece.
¿Y por último? Yo siempre digo, que lo mejor, para el final.
Por último me iré a Los Ángeles. Arrasaré todas las tiendas de Beberly Hills, mientras me gasto casi todos los ahorros que me quedan en ropa.
Luego, en Hollywood, iré mirando cada una de las estrellas del Paseo de la Fama y me haré una foto con la inmensa mayoría de ellas mientras sonrío bebiéndome mi Starbucks.
También, me haré fotos junto al cartel de Hollywood, señalándolo con una gran sonrisa en mi cara diciendo: "Si, estoy en L.A." Y al final, me subiré a lo alto del mirador y miraré por última vez todo Los Ángeles.
Pero una vez que vuelva, me estará esperando lo mejor, me estarás esperando TÚ. A no ser que... te quieras venir conmigo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Y sufrir, cada vez que sale el sol.

Cuando un cristal o un plato se rompe genera sonido de algo rompiendose. Cuando una ventana se hace añicos, la pata de una mesa se rompe, o se cae un cuadro de la pared hace ruido. Pero cuando tu corazón se rompe, el silencio es total. Es algo tan importante que piensas que su ruptura hará tal ruido que se oirá en todo el mundo, o sonará como un gong o un timbre. Pero simplemente hay silencio y entonces es cuando desearías que hubiese algún sonido que distrajese tu dolor. 
Si lo hay, es interno. Es un grito y nadie puede oirlo, solo tú. Es tan alto que tus oidos pitan y tu cabeza duele. Es tan salvaje, como una herida abierta expuesta a agua marina, pero cuando realmente se rompe, solo se oye el silencio. Gritas en tu interior, pero nadie puede oírlo...


martes, 20 de septiembre de 2011

Porque solo tú, me puedes enseñar a volar, cometas por el cielo.

Aunque pase el tiempo, aunque pasen las ganas, aunque pasen otros. Aunque tu cielo ya no sea mi cielo. Aunque tus locuras ya no sean como las mías. Aunque te pierdas en otros ojos. Aunque mi vida se aleje de la tuya, y no volvamos a encontrarnos y ya nos quede muy lejos el camino de regreso. Aunque ya no escuche tus palabras, aunque te hayas olvidado de mi voz. Aunque todo siga pasando. Aunque tus manos recorran otro cuerpo, y ya no te acuerdes de mí. Aunque mi mundo gire en un sentido distinto al tuyo y en mis caminos no encuentre ni el eco de tu voz. Aunque estemos así tan lejos, tan olvidados tratando de recuperar lo que el pasado se llevó. Aunque te haya perdido y no recuerde cómo y por qué. Aunque desaparezcas bruscamente así como apareciste irrumpiendo mis días, mi vida, todo lo que era y hoy ya no compartamos siquiera el mismo aire. Fuiste esperanza cuando no lo había, fuiste sueños entre realidades que lastimaban. Fuiste amor cuando ya no sabía amar. Fuiste tu que sin razones dejaste una razón en mí.
Lo bueno no dura para siempre, pero sí lo suficiente como para volverse inolvidable
.