De verdad te digo, que aunque mi postura no fuese la correcta, más bien era todo fachada. Me estaba muriendo por dentro. Y así me has dejado sin nada, te lo has llevado todo contigo, pero quiero que sepas... que donde quiera que estés, yo te busco... Pero sé que me estás protegiendo.
Caminando por la calle, sobre las 21.00 o cosa así... miro al cielo y veo dos estrellas, sé perfectamente quienes son esas dos estrellas, que me están protegiendo, me guían y me cuidan.
Gracias, por todos los momentos que aunque fuera una enana, me acuerdo de todo. Cuando te llevaba tus petunias, te ponías tan feliz... y cuidabas todas tus flores, como a todos tus nietos. Regándolas cada día, para que creciesen y se hicieran fuertes. Gracias, por todo lo que me has enseñado, tu flor, una de las más pequeñas ha crecido, y tarde se ha dado cuenta de lo que tenía a mi lado, porque he sido estúpida de no saber valorar lo que tenía, y lo ha valorado una vez que lo ha perdido. Tus 88 años han sido maravillosos, no te olvides de mí, te lo suplico yo jamás lo haré de ti.
Me despido ya... solo quería decirte...
Te quiero, abuela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario